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Dentro del clima de pánico ante una recesión económica mundial, la asociación de fabricantes de papel de burbujas (BPMA) ha anunciado hoy que prepara despidos masivos en todo el mundo para poder hacer frente a las crecientes pérdidas sufridas en los últimos años.
Se espera que toda la mano de obra de la cual se va a prescindir sea sustituida a corto plazo por maquinaria robotizada de última tecnología. "Ha sido una decisión difícil, pero habíamos llegado a una situación insostenible", declaró Stewart Ironfix, presidente de una de las principales empresas del sector. "Los costes generados por la adicción de nuestros empleados a reventar el papel de burbujas había llegado a cifras astronómicas, con casi un 60% de la producción echada a perder antes de salir del suelo de la fábrica". A pesar de crear grupos de apoyo como la asociación "Reventadores anónimos", intentar redirigir las adicciones de los trabajadores hacia otras alternativas menos destructivas y mejor aceptadas socialmente, mediante máquinas gratuitas de tabaco, bebidas alcohólicas, o material pornográfico, ninguna de estas medidas fue efectiva. "No queremos que se nos vea como unos monstruos", añadió Ironfix, que explicó que se había intentado cambiar a los afectados a otras líneas de producción, como los sobres acolchados. Sin embargo, nada funcionaba: "la adicción era tan fuerte que arrancaban el papel cartón de los sobres y reventaban el papel de burbujas del interior". A los empleados despedidos les espera un duro proceso de reinserción a través de ejercicios con hueveras de plástico, las pequeñas burbujas de las tapas de plástico de los vasos de McDonalds, y electroshocks.
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