Un estudio presentado en el XVII Congreso Internacional de Dietética Infantil (CIDI) ha puesto de manifiesto la falta de relación entre el consumo de fruta y la disminución de la obesidad en la población más joven. La creencia popular que hasta ahora indicaba tomar varias raciones de fruta diarias sufre un duro revés gracias a la investigación llevada a cabo por el Dr. Brian Freightman y su equipo, de la Universidad de Massachussets. En dicho estudio participaron 2 grupos formados por 50 niños cada uno de entre 7 y 11 años y con sobrepeso, que consumían bollería industrial varias veces al día. El grupo A siguió con su dieta habitual durante un periodo de 3 semanas, mientras que a los participantes del grupo B se les añadieron, además, 3 piezas de fruta repartidas a lo largo del día durante el mismo lapso de tiempo. Los resultados mostraron que los componentes de ambos grupos no sólo no bajaban de peso, si no que en algunos casos incluso ganaban algún kilo de más. Este hecho constata, en palabras del Dr. Freightman, que “la fruta es un elemento de la dieta vacío y prescindible, fácilmente reemplazable por otros alimentos de igual o superior valor nutritivo y mucho más apetecibles”. Además, las pruebas de integrar fruta en otros alimentos, tales como Bollicaos, Phoskitos, y Donettes dieron resultados poco esperanzadores, con vómitos y diarreas generalizados.
Los asistentes al congreso aplaudieron este descubrimiento y se emplazaron a seguir investigando en la misma línea en busca de una solución definitiva a las cifras crecientes de obesidad a nivel mundial. “Aún no podemos dar unas pautas definitivas de alimentación”, aseguraba Isabela Semigla, dietista italiana. “Sin embargo, es bueno saber que podemos dar a nuestros hijos cuántos pastelitos y croissants quieran sin tener que temer por su salud”. Algunos dietistas, en cambio, van más allá y se aventuran a decir que el boom del Congreso que se celebrará el próximo año en Bruselas será el destierro de otros productos que tradicionalmente se han considerado sanos. De hecho ya se citan algunos ejemplos como el aceite de oliva o el queso de burgos, “una bomba para el cuerpo si se toman en conjunto, y lo pensamos demostrar”, afirmaban unos asistentes sin querer dar más datos.
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